Ut pictura…
El profesor Jesús Rubio Jiménez ha hablado de la obra como de un “retablo grandioso” de gran plasticidad, al hilo de algunas referencias pictóricas.
Y es que curiosamente la pintura holandesa y la pintura española comparten Siglo de Oro, de modo que Marquina supo sacar provecho de ello.
En todo el drama de Marquina late el alma de “La rendición de Breda”. De hecho, se hizo una edición ilustrada de la obra con afguafuertes de Ramón Pichot, que son básicamente variaciones sobre el cuadro de Velázquez: “escenas con soldados de los tercios españoles con lanzas sobre un fondo crepuscular” (Rubio Jiménez, 1991)
El acto I -”España y Flandes”- se abre así:
Representa la escena el interior de una pequeña hacienda campesina en el Brabante, entre Amberes y Malinas. El aspecto general de los “cabarets” de Teniers. En el fondo derecha, una puertecita que abre al campo.
Teniers el Viejo: “Fiesta en la aldea” (Accademia Carrara de Bergamo)
Los Teniers fueron una familia de pintores de Amberes, entre los que destacan David Teniers el Viejo (Amberes, 1582-1649) y Davied Teniers el Joven (1610-1690). Más ejemplos:
Teniers el Joven: “Fiesta popular” o “El rey de los borrachos” (Museo del Prado, 1630-40)
Teniers el Joven: “Jugando en el cabaret”
Teniers el Joven: “Jugando a las cartas en un cabaret” (Museo del Louvre)
marzo 11, 2007 a 3:23 pm
Fíjate qué interesante que Marquina use la palabra francesa “cabaret” para referirse a los interiores campesinos de Teniers.
Lo que intenta, en mi opinión, es darle la vuelta a la palabra, purificarla, despojarla de las connotaciones decadentes y libertinas que tenía en la época y en los ambientes culturales.
Este tipo de operaciones de resemantización del código modernista buscan neutralizar su potencial “perturbador” y forman parte del proyecto de nacionalización del modernismo -casticismo- del que quiero hablar en la clase.